Oraciones a Santa Brígida

Oración a Santa Brígida para las pruebas

Santa Brígida es una religiosa que mantuvo toda su vida consagrada al Señor, durante sus años de vida, se dedico a orar y escribir fervientemente. La siguiente oración es una suplica para poder afrontar las pruebas que se avecinan, además de recalcar el gran poder y misericordia de Dios.

Esta oración también recuerda todo el sacrificio, y dolor por el que tuvo que pasar el Salvador para poder libertar a su pueblo. Es una oración donde se reconoce que Jesús pasó por momentos de prueba y las venció, y que así, el creyente espera poder superar sus pruebas.

¡Oh Jesús mío! ¡Oh eterna dulzura para los que te amamos! ¡Oh gozo supremo que supera todo gozo y deseo! ¡Oh salvación y esperanza nuestra! Infinitas pruebas nos has dado de que tu mayor deseo es estar siempre con nosotros; y fue este sublime deseo, ¡Oh bendito amor! El que te llevó a asumir la naturaleza humana. ¡Oh Verbo Encarnado!, recuerda aquella Santa Pasión que abrazaste por nosotros, para cumplir con el divino plan de reconciliación de Dios con su criatura. Recuerda Señor tu última cena, cuando rodeado de tus discípulos, y después de haberles lavado los pies, les diste tu precioso cuerpo y sangre. Recuerda también cuando tuviste que consolarlos al anunciarles tu ya próxima Pasión.

Fue en el huerto de los Olivos, ¡Oh Señor!, donde se escenificaron los peores momentos de tu Sagrada Pasión: porque fuiste invadido por la más infinita de las tristezas y por la más dolorosa de las amarguras, y que te llevaron a exclamar todo lleno de horror y de angustia: “¡Mi alma está triste hasta la muerte!”… Tres horas duró tu agonía en aquel jardín; y todo el miedo, angustia y dolor que padeciste allí, ¡fueron tan grandes!, que te causó sudar sangre copiosamente. Aquello escapaba a toda descripción, hasta tal punto que sufriste más allí que en el resto de tu Pasión, porque ante tus divinos ojos desfilaron aquellas terribles visiones de los pecados que se cometieron desde Adán y Eva hasta aquellos mismos instantes, y los pecados que se estaban cometiendo en aquellos momentos por toda la faz de la tierra, y los que se cometerían en el futuro, ¡siglos enteros!, ¡hasta la consumación de los tiempos!

Oración a Santa Brígida por la liberación del alma

Esta oración presenta una suplica constante por la liberación del alma, la protección y la transformación. Es una oración de consagración y unión con Dios, donde se le pide que pueda resguardar al creyente y darle su eterno amparo. Esta oración es perfecta para quienes están pasando por momentos de tribulación y angustia.

Son hermosas líneas que reflejan una profunda fe y devoción al Padre celestial, y donde se recalca la inmensa necesidad de auxilio y consuelo. Es una oración para realizarse en las noches, en un lugar solo y tranquilo, por cierto, siempre con infinita fe, para que Dios la pueda responder con rapidez.

¡Oh salud y alimento de mi alma, libertad verdadera de ángeles y santos!, ¡Paraíso de delicias! Recuerda el horror y la tristeza que sufriste camino al lugar donde te aguardaba una cruz, cuatro clavos y los verdugos cuando toda aquella turba se apretujaba a tu paso, y te golpeaba e insultaba impunemente, haciéndote víctima de las más espantosas crueldades. Pero más te dolía la ingratitud de ellos, que los golpes que te infligían, pues era precisamente por ellos y por todo el género humano, que llevabas aquella Cruz sobre tus hombros destrozados.

Por todos aquellos tormentos y ultrajes, y por las blasfemias proferidas en contra de Ti, te rogamos, ¡Oh dueño de nuestra alma! que nos libres de nuestros enemigos, visibles e invisibles, y que bajo tu protección logremos tal perfección y santidad, que merezcamos entrar contigo en tu Reino. Así sea.

Oración a Santa Brígida por la protección

La siguiente oración tiene como fin pedir la protección y el resguardo del Todopoderoso. Se le da gracias por todas las bendiciones recibidas, además de exaltarlo por su voluntario sacrificio en la cruz del calvario, donde no solo dio la vida, sino que también libero a todo el mundo del pecado.

Es una hermosa oración donde se espera que el Señor, pueda no solo cuidad y proteger al creyente, sino que también pueda existir una consagración y unión total. Es la oración indicada para quienes necesitan aferrarse más a Dios, y requieren de su cuidado permanente.

¡Oh dueño de nuestra existencia! Tú que siendo el Creador del Universo, del Cielo y de la Tierra, de ángeles y hombres, a quien nada puede abarcar ni limitar y que todo lo envuelves y sostienes con tu amoroso poder, sin embargo, te dejaste matar por tu obra maestra, el hombre, para justificarlo ante Ti mismo.

Recuerda cada dolor sufrido, cada tormento soportado por nuestro amor, cuando los judíos con enormes clavos taladraron tus sagradas manos y pies. ¡Que espantosa escena se produjo cuando con indescriptible crueldad, tu cuerpo tuvo que ser estirado sobre la Cruz para que tus manos y pies llegaran hasta los agujeros previamente abiertos en el madero! ¡Con cuánta furia agrandaron aquellas heridas! ¡Cómo agregaron dolor al dolor, cuando tuvieron que estirar tus sagrados miembros violentamente en todas direcciones! ¡Oh Varón de dolores!

Oración a Santa Brígida de justicia

Esta oración es un recordatorio de todos los sacrificios y dolores que paso Jesucristo en su camino a la cruz del calvario. Donde fue golpeado, humillado, y avergonzado por todo el pueblo. Con esta oración se busca resaltar todo lo que hizo Jesús en su paso por esta tierra, y pedir que toda la maldad sea erradicada

La maldad sobreabunda en el mundo, y los creyentes siempre oran para que esta cese, y pueda permitir vivir en un mundo mejor. Esta oración busca crear un cerco de protección contra la maldad, además de pedir fervorosamente porque desaparezca de la tierra.

¡Oh divino mártir de amor! ¡Oh médico celestial que te dejaste suspender en la Cruz para que por tus heridas las nuestras fueron curadas! Recuerda cada una de aquellas heridas y la tremenda debilidad de tus miembros, que fueron distendidos hasta tal punto que jamás ha habido dolor semejante al tuyo. Desde la cabeza a los pies eras todo llaga, todo dolor, todo sufrías; eras una masa rota y sanguinolenta, y aún así llegaste, para sorpresa de tus verdugos, a suplicar a tu Padre, eterno perdón para ellos diciéndole: ¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!

¡Oh Cristo bendito! En memoria de esta gran misericordia que tuviste, que muy bien pudiste lanzar a todo aquel mundo malvado a los abismos infernales con un solo acto de tu poderosa voluntad, por aquella tan grande misericordia que superó a tu justicia divina, concédenos una contrición perfecta y la remisión total de nuestros pecados, desde el primero hasta el último, y que jamás volvamos a ofenderte. Así sea.

Oración a Santa Brígida por arrepentimiento

Esta oración es especial para el arrepentimiento, en ella se reconocen las fallas cometidas por el creyente, y se busca una transformación completa. Donde se pueda cambiar de verdad y unirse de manera genuina con Dios. Además, esta oración muestra todo el sacrificio por el que pasó Jesucristo antes de su muerte, y se le clama para poder sobrellevar las pruebas y tentaciones.

Se le implora su infinita misericordia, bondad y piedad, para que pueda perdonar al creyente. Y además, es un compromiso de cambio y reforma. Esta oración debe hacerse con mucha fe, para que el Señor pueda responderla rápidamente.

¡Oh Jesús, Oh esplendor de la eternidad! Recuerda cuando contemplaste en la Luz de tu Divinidad, las almas de los predestinados que serían rescatados por los méritos de tu Sagrada Pasión, también viste aquella tremenda multitud que sería condenada por sus pecados. ¡Cuánto te quejaste por ellos! Te compadeciste, oh buen Jesús, hasta de aquellos réprobos, de aquellos desafortunados pecadores que no se lavarían con tu sangre, ni se alimentarían con tu Carne Eucarística.

Por tu infinita compasión y piedad, y acordándote de tu promesa al buen ladrón arrepentido, al decirle que aquel mismo día estaría contigo en el Paraíso, ¡Oh salud y alimento de nuestra alma! muéstranos esta misma misericordia en la hora de nuestra muerte. Así sea.

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