Salmos

Salmo 50: Confesión del pecador arrepentido a Dios

Dios es nuestro padre, nuestro guardia, nuestro protector, nuestro amigo eterno, por lo tanto, el jamás podrá dejar de amarnos pues su amor es inconmensurablemente grande, ilimitado y sin condiciones, así que no importa como hayas vivido tu vida, cuantas faltas hayas cometido o cuantas leyes sagradas quebraste, si realmente muestras un arrepentimiento por tus acciones, te comprometes a nunca volver a cometer tales actos y encomiendas tu vida al Señor, ten por seguro que él te perdonara, acogiéndote nuevamente en sus brazos, por ello la oración de hoy es para expresar tu arrepentimiento por todos los pecados que hayas cometido.

Oración para Dios

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Salmo a la Eucaristía (fragmento)

Anteriormente hemos hablado de la Hora Eucarística, y como esta forma parte de la fiesta santa, la misa dominical, sin embargo, el día de hoy, queremos presentarles a los lectores otra forma de celebrar este momento con el fin de sentir el abrazo del amor de Dios durante su presencia de no ser posible para el creyente realizar la comunión y recibir el cuerpo de Cristo en su forma física, pues bien primero que nada la Eucaristía es la forma más fácil y corta de entrar en las puertas del cielo, por ello practicando esta oración mediante la comunión espiritual lograras acercarte mas al Todopoderoso.

Oración de la misa

Te amo, Señor, por tu Eucaristía, por el gran don de Ti mismo.
Cuando no tenías nada más que ofrecer nos dejaste tu cuerpo para amarnos hasta el fin, con una prueba de amor abrumadora, que hace temblar nuestro corazón de amor, de gratitud y de respeto.

Nos dejaste tu último recuerdo palpitante y caliente, a través de los siglos, para que recordáramos aquella noche en que prometiste quedarte en los altares hasta el fin de los tiempos, insensible al dolor y a la soledad en tantos sagrarios.

Sin más gozo que ser el eterno adorador inmolado sobre el blanco mantel; sin más consuelo que saber que eras el compañero de tus elegidos, que harías más breve su dolor desde tu puesto vigilante, amoroso.

Porque conociste la soledad que iban a sentir los que siguieran tus consejos contrarios a las normas del mundo, bajaste a nuestras vidas para hacer perfumada, fecunda nuestra soledad.

Desde entonces, Señor, tu carne engendra vírgenes y tu sangre mártires.

Gracias por querer prolongar tu Evangelio desde el fondo del tabernáculo; se Evangelio íntimo que enseñas a las almas cuando te descubren su intimidad.

¡Qué pobre serían nuestras vidas sin tu compañía!

Salmos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *