Oraciones a la Vírgen María

Credos a la Virgen María

Credo a la virgen María

La virgen María suele ser una de las figuras más adoradas y veneradas dentro de la religión católica. El hecho de ser la madre del salvador del mundo, es un titulo que abarca mucho poder.

Un poder que ayuda a sus fieles, ya que, intercede por ellos delante del Dios Padre. Este credo manifiesta el poder y la seguridad que se tiene ante la intercesión de la madre misericordiosa.

El credo a la virgen María suele ser una oración de mucha fe y convicción, en la cual, se busca que la santísima madre intervenga exitosamente ante alguna petición del devoto, sobre todo si este ha pecado contra el cielo y la tierra.

 La Salve Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Era, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén. Señor Mío Jesucristo Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido, también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

Credo a la madre de Dios

El credo a la madre de Dios es un reflejo de la entrega total e innegable de un devoto delante de la presencia de la santísima virgen María. Este credo busca sellar un convenio con la madre de Dios, donde esta persona se entrega por completo.

Este credo lo suelen hacer personas que le han hecho promesas a la virgen María y le han fallado. Es un credo de arrepentimiento y entrega total a madre de Dios, para que sea ella quien los transforme y guie en la senda correcta.

No esperes a fallarle a la virgencita para realizar este hermoso credo, consagra tu vida a ella, para que ella te muestre el camino a seguir.

Oh Señora Mía ¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

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