Oración de un monje guerrero a Virgen María

    Para todos aquellos que creen que su fuerza no es necesaria para sobrevivir a todos los obstáculos que se presentan en el largo y difícil de la vida, les traemos esta oración la cual fue elaborada por un monje guerrero entrenado para la lucha, pues este hombre con toda su fortaleza, dureza, resistencia también teme por su pida, dedicando estas palabras a la madre del hijo de Dios para que le brinde su protección eterna, por este motivo para poder recuperar las fuerzas que has perdido solamente debes comunicarte con la Madre Santa mediante esta oración y ella te responderá.

    Oración para la Virgen

    Ave Reina!!
    Ave María madre universal, dueña de lo que es y de lo que no es!
    Danos tus beneficios a favor de la mejora de esta humanidad.
    Te pido que des prosperidad, paz y salud a mis hijos, a mis hermanos,
    a mis padres, a mis compañeros, a mis amigos; llénalos con la fuerza
    de la luz y cobíjalos con el manto de tu amor.

    Cuida a todo peregrino en el camino espinoso, asiste al enfermo y al
    desvalido, da al que nada tiene y perdona a todo aquel que teniendo
    mucho no lo comparte.
    Bendice a aquel que cree en ti sin pedir milagros, líbranos de las
    señales porque nosotros, los pobres soldados, creemos en ti.

    Te pido esto en nombre de todos aquellos que viven en la lejanía de
    tu presencia, porque ellos así lo han querido más no porque no
    estuvieras allí.
    Te pido todo esto en nombre de aquellos que te buscan, más no saben
    hablarte, porque no saben actuar.
    Te pido todo esto en nombre de todos aquellos que sufren hambre
    y sed, porque a causa de la injusticia humana se les ha negado este
    privilegio. Más no porque haya carencia.
    Te pido todo esto, en nombre de todos aquellos que poseen hambre
    y sed de espiritualidad, y a causa de la desesperanza, la guerra, la
    codicia; han sido víctimas de la miseria y vejación espiritual.

    Te pido todo esto en nombre de toda esta humanidad doliente, para
    que la fuerza de tu amor nos cubra a todos universal y eternamente.

    Más, no te pido nada para mi, porque soy un monje y guerrero al
    servicio de tu honor y tu gloria; soy tu instrumento y tu mensajero,
    haz de mi lo que plazca a la divina providencia, haz de mi lo que desees
    en nombre de nuestro glorioso camino, yo te venero y te adoro mi reina
    y madre y siempre estaré para transitar por donde me indiques, eres
    la dueña de mi alma, la capitana de mi destino.

    Intercede con tu infinita misericordia hacia nuestro padre, para que él,
    benefactor de todo lo creado, nos ilumine con la llama de la sabiduría
    y la templanza, y nos otorgue el privilegio de seguir sirviéndolo, porque
    soy su siervo y él es mi amo.
    Concédeme la gracia de recibir de tí, oh hermosa madre de la rosa;
    las vestiduras dignas de aquel que ha cumplido su misión, y poder
    recibir de nuestro señor de la cruz, su bendición y sus instrucciones
    para la nueva vida en su gloria y en su honor.

    No para nosotros señor, no para nosotros sino para la única gloria de
    tu nombre.
    Eternamente siempre bendita seas María, mi madre y mi ángel, mi dueña,
    mi inspiración y mi lux

    Tuyo eternamente !

    Amén

    Sir Galahad.
    Caballero del Templo

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