Oración para después de la Santa Misa

Esta oración para después de la Santa Misa, es ideal para acercarte en el sendero de dios, el lograra bendecir tus pasos y encaminarte en las cosas buenas de la vida, con ella obraras según sus designios forjándote así buenas acciones, dejándole a Nuestro Señor conocer tus preocupaciones e inquietudes, al pensar en Cristo Nuestro Señor en todo momento se logrará aprender a dejar de juzgar a los demás al igual que aprender a perdonar y ser perdonado, esta oración te hará prudente y sensato obrando conforme el señor lo desee, logrando estar en paz contigo mismo, consiguiendo fortalecer tu fe.

Oración para de la misa

Creo Señor, fortalece mi fe;
espero, Señor, asegura mi esperanza;
amo, Señor, inflama mi amor,
me pesa; Señor, aumenta mi arrepentimiento.

Te adoro como a primer principio, te deseo como a último fin, te alabo como a bienhechor perpetuo, te invoco como a defensor propicio.

Dirígeme con tu sabiduría, contenme con tu justicia, consuélame con tu clemencia, protégeme con tu poder.

Te ofrezco, Señor mis pensamientos para pensar en ti, mis palabras para hablar de ti, mis obras para obrar conforme a ti, mis sufrimientos para padecerlos por ti.

Quiero lo que Tú quieres, lo quiero porque lo quieres, lo quiero como lo quieres, lo quiero en cuanto lo quieres.

Te ruego, Señor, que alumbres mi entendimiento, abrases mi voluntad, purifiques mi corazón, santifiques mi alma.

No me inficione la soberbia, no me altere la adulación, no me engañe el mundo, no me prenda en sus redes el demonio.

Concédeme, Dios bueno, amor a ti, olvido de mí, celo del prójimo, desprecio del mundo.

Procure obedecer a los superiores, atender a los inferiores, favorecer a los amigos, perdonar a los enemigos.

Venza el deleite con la mortificación, la aviricia con la largueza, la ira con la mansedumbre, la tibieza con el fervor.

Hazme prudente en los consejos, constante en los peligros, paciente en las adversidades, humilde en las prosperidades.

Que procure tener inociencia interior, modestia exterior, conversación edificante, vida recta.

Que me aplique con diligencia a domar la naturaleza, a corresponder a la gracia, a guardar tu ley, merecer la salvación.

Que consiga la santidad con la confesión sincera de mis pecados, con la participación devota del cuerpo de Cristo, con el continuo recogimiento del espíritu, con la pura intención del corazón.

Aprenda de ti que frágil es lo terreno, que agradable lo divino, qué breve lo temporal, que duradero lo eterno.

Concédeme que me prepare a la muerte, que tema el juicio, que evite el infierno, que obtenga el paraíso.

Por Cristo Nuestro Señor.

Amén

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