Salmo a la Eucaristía (fragmento)

Anteriormente hemos hablado de la Hora Eucarística, y como esta forma parte de la fiesta santa, la misa dominical, sin embargo, el día de hoy, queremos presentarles a los lectores otra forma de celebrar este momento con el fin de sentir el abrazo del amor de Dios durante su presencia de no ser posible para el creyente realizar la comunión y recibir el cuerpo de Cristo en su forma física, pues bien primero que nada la Eucaristía es la forma más fácil y corta de entrar en las puertas del cielo, por ello practicando esta oración mediante la comunión espiritual lograras acercarte mas al Todopoderoso.

Oración de la misa

Te amo, Señor, por tu Eucaristía, por el gran don de Ti mismo.

Cuando no tenías nada más que ofrecer nos dejaste tu cuerpo para amarnos hasta el fin, con una prueba de amor abrumadora, que hace temblar nuestro corazón de amor, de gratitud y de respeto.

Nos dejaste tu último recuerdo palpitante y caliente, a través de los siglos, para que recordáramos aquella noche en que prometiste quedarte en los altares hasta el fin de los tiempos, insensible al dolor y a la soledad en tantos sagrarios.

Sin más gozo que ser el eterno adorador inmolado sobre el blanco mantel; sin más consuelo que saber que eras el compañero de tus elegidos, que harías más breve su dolor desde tu puesto vigilante, amoroso.

Porque conociste la soledad que iban a sentir los que siguieran tus consejos contrarios a las normas del mundo, bajaste a nuestras vidas para hacer perfumada, fecunda nuestra soledad.

Desde entonces, Señor, tu carne engendra vírgenes y tu sangre mártires.

Gracias por querer prolongar tu Evangelio desde el fondo del tabernáculo; se Evangelio íntimo que enseñas a las almas cuando te descubren su intimidad.

¡Qué pobre serían nuestras vidas sin tu compañía!

 

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