Plegaria para solicitar ayuda a Santa Rita de Casia

Dentro de la religión, durante todo el tiempo que lleva existiendo se han creado una inmensa cantidad de costumbres algunas de ellas ya han sido olvidadas mientras que otras permanecen muy fuertes dentro de los tiempos actuales. Los seguidores de Dios consideran a los santos intermediarios de la gracia divina, que cura o evita la enfermedad. Y es aquí donde parte la oración de hoy, la cual es tan efectiva que se sigue manteniendo como costumbres pues esta dirigida a Santa Rita de Casia para solicitar por su ayuda no importan que tan difícil sea pues ella es la patrona de las causas imposibles.

Oración para Santa Rita de Casia

¡Oh Santa Patrona de los necesitados!,

Santa Rita, cuyas plegarias ante el Divino

Señor son casi irresistibles, quien por la

generosidad en otorgar favores has sido

llamada Mediadora de los sin esperanza

e incluso de lo Imposible.

 

Santa Rita, tan humilde, tan pura,

tan mortificada, tan paciente y de tan

compadecido amor por Jesús Crucificado

que podrías obtener de Él cualquier cosa

que le pidas.

A cuenta de esto recurrimos confiados a ti,

esperando, si no siempre alivio, al menos

consuelo. Sé favorable a nuestra petición,

mostrando el poder de Dios a nombre de

este/a suplicante, sé generosa con nosotros,

como lo has sido en tantos casos maravillosos,

para la más grande gloria de Dios, por la

divulgación de tu propia devoción, y por el

consuelo de aquellos que confían en ti.

 

Prometemos, si nuestra petición es concedida,

glorificar tu nombre, informando del favor concedido,

para bendecir y cantar tus alabanzas por siempre.

Confiando entonces en los méritos y poder ante el

Sagrado Corazón de Jesús, te rogamos:

 

(hacer petición)

 

¡Oh Dios!, quien en tu infinita ternura has sido

bondadoso para escuchar la plegaria de Tu sierva,

Santa Rita, y otorgas a su súplica lo que es imposible

a la vista, conocimiento y esfuerzos, en recompensa

de su compadecido amor y firme confianza en Tú promesa,

ten piedad en nuestra adversidad y socórrenos en

nuestras calamidades, que él no creyente pueda saber

que Tú eres la recompensa del humilde, la defensa de

los sin esperanza, y la fuerza de aquellos que confían en Ti,

a través de Jesucristo, nuestro Señor.

 

Amén.

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