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† Oración consígueme que yo pueda imitarte a San Felipe Neri

El santo, San Felipe Neri fue un hombre destacado por su jovialidad y su sentido del humor, además de ser un sacerdote y confesor serio, sumado a ello poseía un místico cuyo corazón. Su santidad estaba centrada totalmente en una rendición completa hacia la Providencia de Dios.
Por todo esto, dicho Santo fue recompensado con dios y aquellos que lo siguieron también fueron beneficiados con la gracia sagrada, en vista de que en la actualidad el mundo continúa ensuciando nuestras almas, es necesario tomar como fuente de imitación algún Santo para lograr entrar en comunión con Dios.
Por ello la oración de hoy es presenta como un símbolo de alabanza y adoración hacia San Felipe Neri.

Oración para San Felipe Neri

Oh dulce San Felipe, que glorificaste a Dios y te

perfeccionaste, siempre con tu corazón puesto

en Él, y tuviste una gran caridad por todos los

hombres ahora vienes del cielo en mi ayuda.

Ves que yo sufro bajo el peso de muchas miserias,

y vivo en una continua lucha de pensamientos, de

deseos, de cariños y de pasiones, que me querrían

alejar de Dios.

¿Y sin Dios qué haría yo?

Sería un esclavo que colmado de miseria ignora la

misma esclavitud. Pronto el enojo, el orgullo, el

egoísmo, la impureza y ciento de otras pasiones

devorarían mi alma.

Pero yo quiero vivir con Dios; por eso invoco

humildemente y confiadamente tu ayuda.

Intercede para que obtenga el regalo de la santa

caridad; haz que el Espíritu Santo, el que te inflamó

milagrosamente, descienda con sus regalos en mi alma.

Consígueme que yo pueda, aunque sea débilmente,

imitarte.

Qué yo viva en el continuo deseo de salvar almas para

Dios; qué yo las conduzca a él, siempre imitando tu

dulce mansedumbre.

Que pueda ser casto de pensamientos, de deseos y de

cariños, como fuiste tú.

Concédeme aquella santa alegría de espíritu que procede

de la paz del corazón y de la plena resignación a la voluntad

a la voluntad de Dios.

Alrededor de ti exhaló un aire benéfico, que sanó a las

almas enfermas, tranquilizó a las temerosas, aseguró las

tímidas, confortó a las afligidas.

Tú has rezado por los que te maldecían; por los que te

perseguían; conversaste con los justos para perfeccionarlos,

y con los pecadores para reconducirlos a la conciencia.

¿Pero por qué no he sido capaz de imitarte?

¡Cuánto lo desearía!

¡Me parecería tan santificante hacerlo!

Ruega por mí pobre alma, para que yo pueda realmente

imitarte en la vocación a la que he sido llamado, que siempre

sea apóstol de Cristo. Favoreciendo a las almas que me ha

puesto en el camino, para convertirlas a ÉL.

Si tuviera el corazón lleno de Dios, llevaría tu apostolado que

es el mismo que el de Jesús, a mi familia, a mi trabajo, a la

iglesia a los hospitales, con los enfermos y también con los

sanos, a los ricos y a los pobres. A todos los que necesiten

de la simplicidad del amor de Dios.

 

Te lo pido por nuestro Señor Jesucristo.

 

Amén.

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